El consumo de vino en los centros de consumo del Caribe Mexicano ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años, destacando una clara preferencia por las etiquetas nacionales. Con viñedos reconocidos en Baja California, Querétaro, Zacatecas y Guanajuato, el vino mexicano se ha posicionado como una opción de calidad que cada vez más comensales disfrutan en este destino turístico.
Este incremento ha impulsado la necesidad de una mejor capacitación para los colaboradores de la industria de la hospitalidad. Los sommeliers, meseros y bartenders juegan un papel clave al momento de ofrecer recomendaciones y crear experiencias en torno al vino. Por ello, diversas empresas han implementado programas de formación en enología, maridaje y servicio, garantizando así una atención más especializada.
El auge del vino mexicano responde a un cambio en la cultura gastronómica del país, donde los visitantes nacionales e internacionales buscan opciones que complementen la riqueza culinaria de la cocina mexicana. Restaurantes, hoteles y centros de entretenimiento en Cancún, Playa del Carmen y Tulum han ampliado sus cartas para incluir más etiquetas mexicanas, promoviendo el reconocimiento de la industria vitivinícola nacional.
En este contexto, la capacitación se vuelve indispensable para que el personal pueda guiar a los clientes en la selección del vino ideal según su platillo y preferencias. Con ello, el Caribe Mexicano no solo se consolida como un destino de sol y playa, sino también como un referente en experiencias gastronómicas y enológicas de primer nivel.
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