Los kibis representan una historia de migración y mestizaje culinario.
Los kibis, un platillo con raíces en la gastronomía árabe, se han convertido en una delicia tradicional en la Península de Yucatán. Esta especialidad, traída por inmigrantes libaneses a principios del siglo XX, ha sido adoptada y adaptada por la cocina mexicana, combinando sabores y técnicas que la han convertido en un manjar regional.
El kibi es una croqueta de trigo bulgur mezclado con carne molida, tradicionalmente de res o cordero, y sazonada con hierbas y especias como la hierbabuena, la cebolla y la pimienta. Su forma ovalada y crujiente textura exterior lo hacen un bocado irresistible, especialmente cuando se acompaña con limón, salsa habanera y repollo encurtido.
En Yucatán y Quintana Roo, los kibis se disfrutan tanto en restaurantes como en puestos callejeros, convirtiéndose en un antojito muy popular. Algunas variaciones incluyen versiones rellenas de queso de bola o con atún, una adaptación que refleja la fusión de culturas en la gastronomía local.
Más allá de su sabor, los kibis representan una historia de migración y mestizaje culinario, donde la cocina árabe se fusionó con los ingredientes y gustos mexicanos. Hoy en día, este platillo sigue siendo una muestra del encuentro de culturas y una delicia que no puede faltar en la mesa de quienes visitan el sureste mexicano.